Daño Cerebral Adquirido como consecuencia de accidente de tráfico

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Con ocasión del día del Daño Cerebral Adquirido, hoy día 26 de octubre de 2015, queremos hacer un post dando a conocer la realidad de dicho colectivo, aportando nuestro grano de arena para que la sociedad comprenda y reconozca la realidad de las personas que lo sufren y la de sus familiares más cercanos.

Daño Cerebral Adquirido (DCA) puede tener un origen diverso, aunque actualmente uno de los más comunes es el producido como consecuencia de un traumatismo cranoencefálico tras un accidente de tráfico. Cualquier persona independientemente de su origen o condición social puede sufrirlo, aunque las estadísticas de tráfico indican que es más frecuente en hombres entre 16 y 35 años.

La consecuencia más grave de padecer una lesión cerebral de estas características es la muerte, por lo que no se trata de un asunto baladí que se deba tomar a la ligera. Afortunadamente, las estadísticas arrojan que sólo 30 de cada 100.000 casos tienen como desenlace el fallecimiento del accidentado. El resto, en mayor o menor medida y dejando al margen los milagrosos casos de personas que se superan sin secuelas físicas, desembocan en un Daño Cerebral Adquirido.

Entre las secuelas más evidentes se encuentran las de dimensión física. Es posible que la lesión cerebral provocada en el accidente de tráfico altere la capacidad motriz del sujeto, que pierda precisión y velocidad en sus movimientos, presente falta de equilibrio, o incluso la merma de algún sentido. A nivel cognitivo también pueden aparecer determinadas alteraciones como la pérdida de la capacidad de concentración y atención, entre otras. Además, también suelen aparecer alteraciones emocionales como evidentes cambios de humor, depresión, hipersensibilización, desinhibición, pérdida de motivación, apatía, etc.

Resulta evidente que el Daño Cerebral Adquirido propicia un cambio sustancial en la vida de la persona afectada y de su entorno más cercano. Las secuelas pueden ser de tal grado que el accidentado tenga que recibir cuidados específicos incluso durante toda su vida. De hecho, es muy complicado determinar el grado de recuperación de un paciente de estas características, pero se puede afirmar que, en general, cuanto más grave sea la lesión, mayores serán las secuelas.

En general, es recomendable que las personas afectadas por un Daño Cerebral Adquirido se sometan a un proceso de rehabilitación constante y especializado con el objetivo de recuperar el mayor nivel de autosuficiencia posible. Pero en ocasiones el margen de recuperación es limitado y estas personas necesitarán de asistencia individualizada durante el resto de su vida para acometer incluso las tareas más sencillas de su vida diaria.

Cuando se sufre una lesión de estas características la vida social y laboral del sujeto se ve alterada por completo. De hecho, la consecuencia más inmediata a nivel legal es la de iniciar los trámites para obtener la incapacidad que puede convertirse en permanente dependiendo de las secuelas que tenga el accidentado. Por supuesto, para obtener la incapacidad habrá que cumplir las condiciones que el equipo de valoración dependiente del INSS exija.

De manera independiente, la persona que padece un Daño Cerebral Adquirido a consecuencia de un accidente de tráfico tendrá que recurrir en la mayoría de ocasiones, él o su familia, a la vía judicial penal o civil para conseguir la indemnización que le corresponda. Para ello, será necesario contar con asistencia letrada y determinar con certeza el nivel de secuelas (físicas, neurológicas, estéticas, …), los días de baja necesarios para su estabilización, las indemnizaciones por ayuda de tercera persona, las indemnizaciones por la incapacidad permanente sufrida, por la adecuación de su vivienda a la nueva realidad, por el daño moral complementario e indemnizaciones por los daños y perjuicios de los familiares más cercanos, entre otros conceptos.

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